Personajes, relatos, cuentos, poesía…

Loas a mi pueblo, tu pueblo, nuestro pueblo.

Son para sonreir, para reflexionar, para comprender…

que en la humildad y la sencillez, hay mucho valor…

miércoles 6 de julio de 2011

Maestros de mi pueblo

Durante el recreo en el patio de la escuela un gran tumulto se formó. Dos pequeños alumnos estaban en el piso resolviendo sus diferencias a golpes.
Al ver el desorden el maestro Humberto se acercó y ante su presencia el pugilato paró, y ambos novatos en el boxeo apresuraron su explicación para demostrar que el borrador en disputa era de su propiedad.
Maestro, el borrador es mío, mi mamá lo compró, se adelanto uno, un poco agitado.
No maestro, es mío, está nuevo, lo traje de mi casa, indicó el segundo contendor.
Todos los borradores se parecen, si no tiene alguna señal particular no podemos saber a quién le pertenece, aseguró el maestro.
Si ustedes pretenden resolver sus diferencias a golpes estarían midiendo su capacidad boxística  y para ello tendrían que ir a un ring de boxeo pero estamos en la escuela y éste es un recinto sagrado, aquí las diferencias se resuelven con argumentos, con discusiones de altura, con razonamientos y análisis. Tenemos que trasladar el conflicto al plano del conocimiento, sugirió el maestro mientras establecía las siguientes reglas:
Uno pregunta y el otro contesta y luego le toca al otro, y las preguntas continúan hasta que uno falle. ¡El borrador será del que conteste correctamente!, ¿están de acuerdo?
Estamos de acuerdo maestro, contestaron al unísono los pequeños rivales.
¿Cinco por ocho? Empezó el primero. Cuarenta, contestó el segundo.
Correcto, certificó el profesor.
Ahora le toca al segundo. Y así transcurrió el pugilato primero con preguntas de matemáticas, luego historia, geografía, castellano y otros temas generales.
Con mucho entusiasmo cada contendor sacó a relucir sus mejores aptitudes y aprendieron más mientras resolvieron el conflicto.
Reflexión:
¿Para qué pelear si existen vías alternas que permiten resolver nuestras diferencias?
Todo momento es propicio para aprender, sobre todo mientras resolvemos los conflictos.
Con este pequeño cuento  del libro “FORJANDO VOLUNTADES” saludamos a nuestros maestros en su día.
Y al saludar al maestro Julio Cotrina Cámara brotan en el recuerdo los maestros Aquiles Ramos Cueto, Anacleto Quinteros, Cesar Ruitón, Humberto Requejo Llanos, Javier Olivares, Antenor Ballardo, la maestra Carmen Hijar y tantos maestros que nos regalaron su espacio y su tiempo.
Invocamos la amabilidad de los lectores para incrementar en los comentarios la lista de nuestros maestros…

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