Personajes, relatos, cuentos, poesía…

Loas a mi pueblo, tu pueblo, nuestro pueblo.

Son para sonreir, para reflexionar, para comprender…

que en la humildad y la sencillez, hay mucho valor…

lunes 4 de abril de 2011

Personajes de mi pueblo: Nicucho


Se acuerdan de Nicucho, el tío cajamarquillano?
Se deben acordar, porque Nicucho era un hombre extremamente pausado. Labró su popularidad en base a su lentitud, sosiego y despreocupación. Cada uno de sus actos eran como unos largos viajes, interminables sobre todo cuando se trasladaba de un lugar a otro.
Sus viajes más reconocidos eran entre los pueblos de Cajamarquilla y Cajatambo, donde tardaba más de cinco días en recorrerlos a pesar de que la distancia entre ambos pueblos es algo así como cinco kilómetros.
Cuando Nicucho viajaba, toda la población sabía que lo estaba haciendo, porque más de uno lo había adelantado en el camino mientras él avanzaba lentamente, o, porque lo vieron sentado en una intersección de caminos mientras se echaba un bocado, o, porque mas de un madrugador o noctámbulo se habría asustado al verlo dormido en el camino. Se deben acordar.
Claro que se deben acordar.
Porque Nicucho vivía lentamente, no tenía prisa para nada. Cuando viajaba, sus retos eran muy sencillos: llegar a la próxima intersección de caminos y cuando lo hacía, buscaba el mejor sitio de aquel lugar que casi siempre era el mismo rincón que había ocupado en su viaje anterior. Bajaba su carga y acampaba como si fuese a quedarse allí para siempre. Mientras revisaba cada detalle -como para certificar que todo allí estuviera en orden- murmuraba, como saludando a las piedras, a las plantas y al mismo cerro. Al sentirse un poco más cómodo, extendía una manta sobre la cual colocaba unas hojas de coca, un pequeño “iscupuru” (calabaza del peregrino), algo de comida y su infaltable rocoto molido. Se deben acordar.
Sobre todo, porque desde aquel rincón escondido, el tío Nicucho se ponía en contacto con la naturaleza para dar las gracias por la vida. ¡Hay que ver la concentración en su rostro!, cuando con delicadeza tomaba unas hojas de coca entre sus manos para llevarlo con ceremoniosa lentitud hacia su boca y entonces “echaba la pocapada” (soltaba un suave aliento). Mientras exhalaba suavemente el aire de sus pulmones entre la coca sostenida por sus manos, se sentía el murmullo de sus pensamientos suplicando buenos deseos para todos. Se deben acordar.
Porque, si el sabor se su coca era amargo, aquel hombre se imaginaba lo peor y para revertir tal situación, repetía la operación hasta conseguir que los “gircas” (espíritus de los cerros) se alegraran -lo que ocurría cuando el sabor de su coca mejoraba- y si en ese proceso le daba la noche, no tenía mas opción que dormir en aquel lugar. Se deben acordar.

2 Que les pareció?. Agradecemos su comentario...:

  1. Claro que nos acordamos Aricho. Pues hay una frase que dice "si desear llegar rápido a tu destino, debes ir despacio...", eso era la filosofia de Nicucho, él sabía donde y en qué momento descansar en el camino, el descanso no era necesariamente para dormir, sino para apreciar el alrededor, los cerros, los árboles, las aves, etc. Eso de la coca es cierto pero antes de masticar, Nicucho hacía la "pocapada", ¿qué es eso...? preguntemos a nuestros abuelos. Saludos Aricho.
    Ulises Requejo A.

    ResponderSuprimir
  2. Nicucho es definitivamente un personaje. Mientras muchos talves se burlaban de su lentitud, el estaba orando por todos nosotros. Muy bien Aricho en esa tarea de darle vida a aquellas personas que a la vista parecen insignificantes pero en el fondo guardan mensajes de inmenso valor.

    ResponderSuprimir